REDACTADO POR KELLY SWAN | 24 de septiembre de 2021

En 2018, Debra Ann Hardy dio su último suspiro en la tierra. Debra era una mujer fuerte de profunda fe cuya salud mental se vio fuertemente afectada por la realidad que soportan las mujeres negras y otras mujeres de color.

Tras su pérdida, la hija de Debra, Lauren Morton, junto con su hermana, comenzaron a plantear una pregunta fundamental: “¿cuál es el mensaje en medio del desastre?”

Previamente, el camino de Lauren la llevó a la espiritualidad ignaciana a través de su trabajo en Cristo Rey Atlanta y el deseo de profundizar en su camino espiritual y buscar respuestas a grandes preguntas. Encontró los dones que necesitaba en la sencillez de “encontrar a Dios en todas las cosas” y en el entendimiento, partes clave de la espiritualidad ignaciana. A Debra le había intrigado esta forma de ver la espiritualidad, especialmente los retiros de silencio.

Lauren sabía que en las comunidades de color, en los asuntos de salud mental, a menudo se les dice a las mujeres que “simplemente recen por ello”. También creía que su madre, y las matriarcas de muchas otras familias, encontrarían una mayor plenitud en la vida si recibían apoyo espiritual y se les daba espacio para compartir sus sentimientos. El reciente documental “In Our Mothers’ Gardens”, inspirado por Alice Walker, ilustra esta realidad: las mujeres negras son superheroínas… y se están ahogando. El estado de salud de las mujeres negras es peor que en la época de la esclavitud, con drásticas disparidades en la salud materna y fetal, inseguridad económica, disparidad salarial, mayores tasas de derrames cerebrales e infartos, y mucho más, a pesar de ser uno de los grupos demográficos con mayor nivel educativo de los Estados Unidos.

Debra y sus hijas en un concierto de Adele, un regalo de Navidad el año anterior a su muerte. “El mundo pasaba a toda velocidad y nuestro tiempo se detenía”, dice Morton.

Lauren sabía también que la orientación espiritual a menudo era una puerta trasera para que las mujeres y niñas negras se acercaran a la idea de la terapia. Ante esta realidad, Lauren y su hermana crearon un fondo conmemorativo en honor a su madre en el Ignatius House Jesuit Retreat Center de Atlanta, Georgia, para apoyar a las mujeres de color interesadas en asistir a retiros silenciosos y buscar orientación espiritual.

A partir de este fondo conmemorativo, comenzó a crecer una idea más amplia: una manera de que las mujeres de color encontraran y ofrecieran un mayor apoyo mutuo y un sentimiento de comunidad. De esta idea surgió “Bee at Peace”, una iniciativa diseñada para hacer más accesible la espiritualidad ignaciana a las mujeres de color y, en el proceso, desarrollar un apoyo mutuo y un sentimiento de comunidad.

La iniciativa recibió el nombre de Debra, que significa “abeja” en hebreo. La imagen de la abeja es sinónimo de comunidad, poder y fuerza. Al igual que la abeja, las mujeres negras son admiradas y temidas a la vez: se las ve al mismo tiempo como superheroínas y enojadas. El propio título habla de las experiencias vividas por las mujeres de color, tal y como las ha vivido Debra en su vida.

La iniciativa tiene varios objetivos complementarios. Los retiros y la programación ofrecen una introducción al silencio orante o a los retiros silenciosos, reconociendo, como compartió una amiga de Lauren, que las mujeres negras son “muy buenas en la confraternidad”, pero a menudo necesitan encontrar el silencio de verdad para dejar que Dios hable, para poder encontrar la paz y el silencio orante simplemente en sus propios hogares y en su vida cotidiana.

Abeja descansando en los exfoliantes corporales frescos hechos a mano por iwi para los participantes del retiro.

Durante la pandemia, Lauren completó la 19ª Anotación de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. La experiencia le resultó transformadora. Compartió que “se sintió totalmente abrazada por Dios”, obligada a preguntarse: “¿A qué Lauren amas? ¿A qué Jesús amas? ¿Al que salva, o al que ridiculiza y al que es ajeno?” Encontró amplios paralelismos entre el viaje de Jesús y el suyo propio.

La iniciativa pretende ofrecer esta misma experiencia a las mujeres de color que estén interesadas en el potencial de convertirse en directoras espirituales en el futuro a través de oportunidades adaptadas a sus necesidades. “San Ignacio escribió los ejercicios espirituales para muchas tradiciones de fe; cualquiera que esté interesado puede encontrar su punto de entrada”, dijo Lauren. En este sentido, ha elaborado una lista de recursos culturales actuales, que incluye canciones, videos y palabras escritas que se corresponden con los temas de los Ejercicios espirituales que les interesan a ella y a otras mujeres de color.

Bee at Peace también tiene como objetivo proporcionar lugares de práctica innovadores a las mujeres de color que se están formando para convertirse en directoras espirituales. “La orientación espiritual no tiene por qué parecerse a lo que normalmente pensamos que tiene que ser”, dijo Lauren. “Nos reunimos en salones de belleza, centros comunitarios y en organizaciones de justicia: podemos hacer el trabajo transformador de llevar la orientación espiritual a estos lugares, y así hacerla más accesible para todos, proporcionando una invitación a tener más amor y compañerismo”.

Retiro de Bee at Peace: Mayo 2021 en el Centro de Retiros de los Jesuitas de la Casa Ignacio.

 

Lauren habla de este trabajo como algo que conduce a la salvación y la liberación del colectivo. “¿Cómo veo a Dios en mis hermanos y hermanas de todas las profesiones y tradiciones religiosas?” es una pregunta fundamental en este trabajo. “Puedo aprender un poco de eso”, comparte Lauren, “y eso influye en mi propio viaje espiritual, al darme mayor libertad para dar mis propios pasos espirituales. Las mujeres negras siguen muchas tradiciones y esto es fundamental para mí y otras personas en mi viaje espiritual”.

En noviembre de 2020, se organizó el primer retiro silencioso de Bee at Peace en Atlanta, con todas las plazas llenas. Lauren compartió planes para futuros retiros, y una visión a largo plazo para crecer y expandirse con el fin de satisfacer las necesidades de las mujeres Latinx y AAPI. “Esta no es mi experiencia vivida”, compartió Lauren, “pero cuando una persona con una historia Latinx o AAPI se acerque a la mesa, hará que crezca ese espacio”.

Bee at Peace está guiada por una junta directiva y asesores de múltiples experiencias vividas, en la que hay una psicóloga forense con una carrera desarrollada en el sistema penitenciario y con un profundo interés en las mujeres, la salud mental, el encarcelamiento y la fe, que está ayudando a cerrar la brecha entre la fe y la salud mental como terapeuta y mujer de color.

“Lo bueno de Bee At Peace es que reconoce la humanidad y las complejidades de la mujer”, dijo Dedra W., una asistente al retiro. “Han creado un espacio seguro para que todas las mujeres busquen su salud, integridad y curación dentro de la comunidad”.

Descubre cómo puedes participar o apoyar el trabajo de Bee at Peace. También puedes seguir a Bee at Peace en Instagram en @bee_at_peace.

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