POR HNA. NORMA PIMENTEL | 12 de abril de 2020
Domingo de Pascua
Lecturas de hoy
Reflection in English

Recuerdo que cuando era pequeña, cada Domingo de Pascua mi mamá me hacia un vestido nuevo muy bonito que combinaba con unos zapatos blancos y un hermoso sombrero. Nuestra parroquia, Nuestra Señora de Guadalupe de Brownsville TX, se llenaba de gente de nuestro vecindario. Nos reuníamos a celebrar un día muy especial. No entendía mucho en esos días. Sólo que todos éramos felices de ir a la iglesia y que todos nos veíamos muy bien.

Al ir creciendo, pude ir entendiendo la alegría de la Resurrección. Mi camino cuaresmal hacia la Pascua me hace caer en cuenta de la Vía Dolorosa que todos debemos afrontar en nuestro camino hacia la salvación y la alegría que el Señor quiere para cada uno de nosotros.

Dominga Pascua, Norma Pimentel

El Domingo de Pascua este año va a ser muy distinto a los anteriores. Por primera vez en mi vida, la iglesia estará vacía. Mis hermanas, mi sobrina y mi ahijada no van a estar sentadas juntas para celebrar.

Este año, de una manera u otra, vamos a tener que encontrar una nueva manera para celebrar el Domingo de Pascua y también para entender cómo celebrar en medio de todo lo que está pasando.

Cuando María Magdalena encontró la tumba vacía, debió haber sentido una pena inmensa al ver que el Señor había sido removido de la tumba. Como María Magdalena, nosotros quizás experimentamos la misma tristeza al ver cómo este Domingo de Pascua nuestras iglesias se encuentran vacías en un día tan especial. Y como los discípulos que encontraron la tumba vacía y no entendieron las Escrituras cuando decían que el Señor iba a resucitar de entre los muertos, nosotros también puede que no entendamos lo que esto significa. Podemos preguntarnos … ¿cómo podemos celebrar cuando ni siquiera podemos entrar a nuestras iglesias?

Recordemos que celebramos en este día especial es que el Señor ha resucitado.

En medio de lo que aparenta ser oscuridad rodeándonos durante esta pandemia que nos ha conducido al aislamiento y al sufrimiento, sabemos y entendemos que nuestro Señor ha resucitado y está a nuestro lado.

El Papa Francisco nos invita a abrazar la Cruz de Nuestro Señor abrazando, también, las dificultades del tiempo presente y creando espacio en nuestro corazón para la creatividad que solo el Espíritu es capaz de inspirar. Abrazando al Señor, abrazamos la esperanza que es la fortaleza de fe que nos libera de nuestros miedos y nos regala la misma esperanza.

Hay mucho por lo que podemos estar felices y celebrar. Nuestra fe en Jesucristo nos puede llenar de alegría en nuestros hogares donde el espacio se hace escaso. Juntos con nuestras familias y unidos en oración y celebración, nos regocijamos con el mundo entero en este día tan especial. Si bien nuestras iglesias pueden estar vacías este Domingo de Pascua, aún podemos vernos felices y muy bien porque el Señor ha Resucitado.

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